RHSC: Orígenes, las primeras constituciones.

Tras el definitivo asentamiento del Santo Cáliz en la Catedral de Valencia el 18 de marzo del año 1437, fue depositado en la Sacrista con las demás reliquias, iniciándose unos leves esbozos de culto, reducidos a la exposición, en determinados momentos preestablecidos, como los jueves y viernes Santos, que sirvieron para reservar la Sagrada Forma en el Monumento. En una de estas celebraciones, ocurrió la pequeña rotura, que alude su historia; por este motivo se dejó de usar el Santo Cáliz en estas ocasiones, quedando custodiado en la Capilla de las Reliquias de la Catedral, pero el 1 de marzo de 1915 y en sesión del Excmo. Cabildo se acordó aceptar la propuesta del Deán Dr. José Navarro Darás, para que el Santo Cáliz fuera expuesto a la pública veneración y se dedicara una Capilla a tal efecto. El Cabildo ofreció, en ese mismo año de 1915, el Aula Capitular, ofrecimiento que fue aprobado por el Sr. Arzobispo Don Valeriano Menéndez Conde y así se pudo trasladar en solemne acto, el día de la Epifanía del Señor del año 1916, con la asistencia masiva de parroquias, autoridades, corporaciones y fieles, a la Sala Capitular Antigua donde hoy está ubicado. Este hecho provocó un incremento del culto que se tuvo que reglamentar y por ello no pudo faltar la cooperación de unos nobles valencianos que acudieron a ese llamamiento; recordando la legendaria tradición que nos presenta a esta insigne reliquia, como el gran logro de unos famosos nobles Caballeros cristianos de otros siglos.

Atendiendo a este fin primordial de dar mayor y más esplendor al culto del Santo Cáliz, se asocia la Nobleza titulada valenciana, que auspiciada por una serie de nobles personas, forman una junta gestora para fundar, en 1917, la Hermandad del Santo Cáliz, Cuerpo Colegiado de la Nobleza Titulada Valenciana y entre las personas que la componen, se encuentra el Barón de Llaurí: Don Luis Manglano y Palencia, el Barón de Santa Bárbara: Don Vicente Rodriguez de la Encina y Tormo, el Marqués de Torrefranca; Don José Ros y Tamarit, el Barón de San Petrillo, Don José Caruana y Reig, el Marqués de Cáceres; Don Vicente Noguera y Aquavera, etc…, ejerciendo éste último de Presidente de la Junta Gestora. El Barón de Llaurí fue el Vicepresidente y el Marqués de Torrefranca, Secretario.

Se eligió primer Presidente al Marqués de Cáceres y a su muerte en 1919 le sustituyó el Barón de Llaurí y a éste en la Vicepresidencia, el Barón de La Linde; Don Antonio de Pinós y Sanchez-Muñoz y Tesorero el Barón de Almiserat; Don Luis Alonso de Orduña, siendo Secretarios: El Barón de San Petrillo, Don José Caruana y Reig y el Marqués Viudo de Torrefranca, Don Miguel Ros y Selva. Fueron vocales: El Marqués de Laconi, Don Enrique Castellví y Hortega de Medina, G. de E., el Marqués de Sot, Don Vicente Trenor y Palavicino, el Marqués de Lozoya, Don Juan Contreras y Lopez de Ayala, el Conde de Vallesa de Mandor, Don Enrique Trenor Despujol y el Barón de Santa Bárbara, Don Vicente Rodriguez de la Encina y Tormo.

La Hermandad, para conseguir con garantía sus fines, fue colocada bajo el regio amparo de S. M. DON ALFONSO XIII (q.g.h.), quien en su calidad de Hermano Mayor, le concedió el título de REAL. En esta primeras Constituciones, se limitaron sus miembros a los títulos domiciliados en el antiguo Reino de Valencia, u originarios de la Corona de Aragón y formándose los tres brazos: el de Caballeros, el de Damas y el de primogénitos de los títulos legalmente reconocidos. Más andando el tiempo, este carácter neta y exclusivamente valenciano que se quiso dar en sus orígenes, hubo de ser ampliado, ante el legítimo deseo expuesto por títulos de otros reinos españoles, de cooperar y contribuir al homenaje religioso a la Santa Reliquia, y así en la Asamblea General celebrada el 27 de enero de 1923 se acordó su admisión.

La Real Hermandad se acogió a la protección de Nuestra Señora de los Desamparados y de San Francisco de Borja y comenzó a venerar y hacer guardia de honor al Santo Cáliz. Sus Caballeros portaron las varas del palio en la procesión anual de su fiesta y hubo adoradores en la vela del Jueves Santo. Se contribuyó al ornato del Aula Capitular vieja, con una espléndida lámpara de hierro forjado y severos bancos de madera, de los que el saqueo, en la guerra civil, sólo ha dejado el recuerdo.

En el año 1935 la Real Hermandad estaba constituida por: 74 Caballeros títulos del Reino, 54 Damas títulos del Reino y 31 primogénitos de título, haciendo un total de 159 miembros.

Tras la guerra civil fue presidente el Marqués de Mascarell de San Juan; Don Ricardo Trenor y Palavicino y Vicepresidente el Conde de Trigona; Don José Mayans y Sequera. En 1950 la Hermandad estaba constituida por: Hermano Mayor, S.A.R. Don Juan de Borbón y Battenberg, Conde de Barcelona; Presidente honorario, S.A.R. Don Fernando-María de Baviera y Borbón, Infante dc España; Capellanes de honor, el Arzobispo de Valencia, Don Marcelino Olaechea y Loizaga, el Capellán del Santo Cáliz, Don Pascual Llopis y Espí y el Canónigo de la Santa Iglesia Metropolitana, Don Elías Olmos y Gavaldó; Presidente, el Barón de Carcer y Llaurí, Grande de España, Don Joaquín Manglano y Cucal de Montull; Vicepresidente el Marqués de Cáceres; Grande de España, Don Vicente María Noguera y Espinosa de los Monteros; Tesorero el Conde de la Romera, Don Carlos de Orlando y Zorrilla y Secretario el Marqués Viudo de Torrefranca, Don José Ros y Tamarit.

La Real Hermandad estaba constituida por: 1 Hermano Mayor, Capellanes de honor, 131 Caballeros, títulos del Reino, 113 Damas y 63 Primogénitos de títulos del Reino. Total 311 miembros.

Posteriormente al Barón de Carcer y Llaurí, Grande de España; Don Joaquín Manglano y Cucaló de Montull le sucedió, a su muerte, su hijo el Conde del Burgo de Lavezaro y Barón de Llaurí, Grande de España, Don Joaquín Manglano y Baldoví, hasta 1992 en que le sustituye el Marqués de Villores, Don José Luis Cruz y Martínez de Vallejo.

Las primeras Constituciones datan del 28 de diciembre de 1917, confirmadas por el Excmo. Cabildo, en sesión del 15 de febrero de 1918. Pequeñas introducciones fueron aprobadas en 27 de Enero de 1923 y posteriormente modificadas en 11 de mayo de 1948 para rectificar los capítulos II y III, dando entrada no solamente a los títulos del Reino, sino a los miembros de las Ordenes Militares: Santiago, Calatrava, Alcántara y Montesa; Maestranzas de Caballería de Ronda, Sevilla, Granada, Valencia y Zaragoza; otras Corporaciones de Nobleza: Soberana Orden Militar de Malta, Real Cuerpo de la Nobleza de Madrid, y Real Cuerpo de la Nobleza de Cataluña. Nuevas modificaciones son aprobadas en Asamblea General el 30 de mayo de 1986, y otras aprobadas en la Asamblea General Extraordinaria del 11 de junio de 1999, para ampliar el ingreso en la Real Hermandad a todos los hijos de título del Reino, así como para adaptarlas a la nueva Ley 191 de 24 de diciembre de 1964, Decreto 1440 de 20 de mayo de 1965, Real Decreto 713 de 1 de enero de 1977 y R.D. de transferencias a la Comunidad Valenciana, nº 1039 de 25 de mayo de 1985 por la que se inscribe la Real Hermandad en el Registro de Asociaciones de la Generalitat Valenciana y se le atribuye el nº 7.486.

En 1993 comienza la Delegación de Madrid de esta Real Hermandad a tener una actividad continuada, de la mano de su Delegado el Marqués de Rubalcava Don Enrique Martínez de Vallejo y Manglano, sumando noventa Caballeros y cuarenta Damas.

S.M. EL REY DON JUAN CARLOS I, siendo Príncipe, ingresó en la Real Hermandad, el 29 de Septiembre de 1953, nombrándole HERMANO MAYOR y al modificar últimamente los Estatutos S. M. EL REY DON JUAN CARLOS, en 20 de Febrero del 2000, ratificó el título de REAL para nuestra Hermandad, que había concedido S. M. Don Alfonso XIII y aceptó el nombramiento de HERMANO MAYOR HONORÍFICO, S.A.R el Infante Don ALFONSO DE BORBÓN, hermano de S.M. EL REY DON JUAN CARLOS también ingresó el 29 de Septiembre de 1953 y SS.AA.RR. las Infantas Doña Pilar y Doña Margarita, hermanas de S.M. EL REY DON JUAN CARLOS, ingresaron como Damas de Honor, el 19 de Noviembre de 1955. En 1964 ingresó S.A.R. el Infante Don Carlos de Borbón y Borbón Dos Sicilias, Duque de Calabria.

En 1999 se nombraron Capellanes de Honor de la Real Hermandad al Canónigo Celador del Santo Cáliz de la Santa Iglesia Catedral de Valencia, Monseñor Don Jaime Sancho Andreu y al Rector de la Catedral de las Fuerzas Armadas, de Madrid, Monseñor Don Calixto Carrasco y Rioja.

Esta asociación es una gran Hermandad que, como todas las fuerzas de una nación, especialmente por ser de aquellas cuyas raíces arrancan de la naturaleza misma, exige que ésta conozca sus deberes, reúna sus fuerzas, vigorice sus energías y robustezca su acción; ante todo para llevar al bien común su concurso, su influencia, con aquel desinterés y alteza de miras que le son tan propios, de que tiene dadas tan altas pruebas en el transcurso de los siglos, y que tan necesarios son hoy para un resurgir apremiante y el engrandecimiento de la Patria.

Aunando de este modo el fin religioso y social, que en último término se funden en una sola aspiración que ha de tener su complemento en las alturas de la gloria, es de esperar que, así como la paloma simbólica bajaba todos los años a renovar el poder del legendario Grial infundiendo nuevo vigor en sus caballeros, el verdadero y Santo Espíritu baje también a los que ahora se asocian para conseguir tan altos y tan nobles fines.

Con este objetivo se reunieron la mayoría de las personas que formaron la nobleza titulada valenciana, aquel 28 de diciembre de 1917, aprobando sus Constituciones y hoy, tras los años transcurridos, sigue siendo el espejo en que se miran todos los componentes de esta Real Hermandad.

Cierra esta reseña, la letra del himno al Santo Cáliz del presbítero Dr. Don José Zahonero que dice así:

CORO

Cáliz de la Santa Cena.
do fue la sangre de un Dios
primer pago de la pena:
Valencia se siente plena
De tu eucarístico amor

ESTROFAS
      I
Vaso de la gracia – de ambos testamentos
cumple los portentos – tu santo licor,
Caiga esa tu sangre – sobre este cristiano
pueblo valenciano – rendido en tu honor

      II
Reliquia divina, – la más alta gloria
De toda la historia – de Valencia fiel.
Pues, tinta en su sangre – ¡rubíes de luz!
dice nuestra cruz – que Dios es su Rey

     III
Sangre de la Madre – de Desamparados 
tus lindes sagrados – pudieron hallar
en la Sangre santa – de Jesús, su hijo
cuando le bendijo – ¡Cáliz del altar!.